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Ciencia ayuda a los agricultores a producir frijoles para cubrir demanda de comedores escolares

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Seis cultivares de frijol liberados por Embrapa y colaboradores llevaron a los pequeños agricultores en el municipio de Jequitibá, a 100 kilómetros de Belo Horizonte, la posibilidad de producir a escala y estabilidad para cumplir con el programa nacional de alimentación escolar ( PNAE ), que distribuye el producto para la elaboración de meriendas en establecimientos de enseñanza de la región metropolitana de la capital minera.

Los productores no podían atender a la demanda de las escuelas porque la productividad de los cultivos era insuficiente y gran parte de ellos no tenía experiencia en el cultivo de frijol, eran productores de frutas u hortalizas. El éxito en la adopción de los cultivares en la región fue tan grande que la producción ya comercializada para el PNAE alcanzó 34,5 toneladas de frijol y la estimación para la cosecha 2018/2019 es de 103 toneladas.

La solución vino de una alianza entre Embrapa, Emater-MG y la Cooperativa de los Agricultores Familiares de Jequitibá y Región (Cooperaje). Embrapa presentó para probar seis variedades de frijol desarrolladas por investigación: BRS Esteio (grano negros), Style BRS , BRS FC 104 y BRSMG Madrepérola (grano carioca) y BRSMG Realce (grano rajado).

A partir de 2017, comenzaron a ser conducidas las actividades de investigación y extensión rural en asociación. El ingeniero agrónomo de la Gerencia de Acceso a Mercado de la Secretaría de Innovación y Negocios de Embrapa (SIN), Reginaldo Rezende Coelho, cuenta que recibió una solicitud de Emater para instalar una Unidad Demostrativa (UD) de cultivo de frijol en Jequitibá. "En la UD se realizaron eventos con el propósito de abordar el cultivo del frijol, para incentivar la expansión de la producción. Hoy, el cultivo se ha expandido en el municipio con los cultivares de Embrapa", relata.

"En las visitas a los campos, hicimos el levantamiento de datos de los cultivos, paso importante para la definición del itinerario de capacitación", cuenta el coordinador de las actividades, Sinval Resende Lopes, de Embrapa Maíz y Sorgo. "A partir de los datos observados, se hicieron entrenamientos con los pequeños productores sobre las mejores prácticas para el manejo de los cultivos", destaca Lopes.

Antes de la implantación de la UD, los productores habían adquirido y plantado semillas del frijol Perla. Después del contacto con otros materiales, migraron al BRS Estilo, principalmente por su arquitectura para la cosecha, además del potencial productivo. El BRS FC 104 también llamó mucha atención en la UD, pues, incluso plantado en la misma área irrigada, se destacó su principal característica: la precocidad.

"En aquella ocasión, se realizó una reunión técnica, y la mayoría de las parcelas aún se encontraban en fase de llenado de grano, mientras que el BRS FC 104 ya estaba en punto de cosecha y al final se obtuvo una buena productividad: cerca de 54 sacos de 60 kilos por hectárea", informa el ingeniero agrónomo de Embrapa Maíz y Sorgo (MG) Samuel Campos Abreu.

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Fuente: EMBRAPA
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