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Fincas verticales, el futuro para suplir alimentos en Latinoamérica

Panamá Español

El aumento de la población y el deterioro de las zonas de cultivo, obligará que la agricultura controlada como las fincas verticales, sea una solución para proveer alimentos en las ciudades de Latinoamérica, dijo Gary Stutte, experto en cultivos espaciales de la Agencia de Aeronáutica y el Espacio de EUA (NASA).

"En Latinoamérica están varias de las ciudades más grandes del mundo, el agua escasea y las tierras son cada vez menos disponibles para cultivar, por ello, para que estas urbes tengan la capacidad de producir más alimentos y puedan exportar dependerá de la tecnología de la agricultura de ambiente controlado", especificó.

El investigador principal de experimentos en vuelos espaciales en la NASA, diseñados para cultivar plantas en microgravedad para los viajes a Marte, explicó mediante una videoconferencia que la oferta de alimentos actual a medida que la población crece resulta inadecuada y poco saludable. Stutte dijo que es necesario que los países implementen nuevas tecnologías, debido a que las técnicas de agricultura ambiental controlada como las fincas verticales, la producción en invernadero y la agricultura interior se están desarrollando en todo el mundo, sobre todo para áreas urbanas.Stutte dijo que es necesario que los países implementen nuevas tecnologías, debido a que las técnicas de agricultura ambiental controlada como las fincas verticales, la producción en invernadero y la agricultura interior se están desarrollando en todo el mundo, sobre todo para áreas urbanas.

Comparó que una producción en fincas verticales de 1,000 metros es equivalente a 60 hectáreas cultivadas de forma tradicional, o a 5 hectáreas en invernaderos. Además, especificó que el retorno de la inversión de la primera se logra obtener en 36 meses, mientras que los cultivos en tierra tardan en recuperarse en 7 años. Además, destacó que los beneficios de los nuevos cultivos se reflejan en la reducción de agua en un 85 %, el uso de pequeños espacios, el tiempo de cosecha reducido en un 50 %, la eliminación en químicos en las plantas, menos mano de obra y la no paralización de producir en el año.