Pasar al contenido principal

República Dominicana: caficultores muy expuestos a plaguicidas

República Dominicana Español

En algunas zonas agrarias de República Dominicana, como Jarabacoa, en el centro del país, más del 80 por ciento de caficultores que tiene contacto frecuente con pesticidas no usa ningún tipo de protección, lo que además de ser un riesgo importante para su saluddesmiente la afirmación de que esos productos son seguros porque se aplican con medidas apropiadas como mascarillas y guantes.
 
En muestras extraídas de la boca de 38 caficultores que utilizan plaguicidas regularmente, un equipo de investigadores de la Universidad Médica de Viena detectó la presencia de químicos capaces de alterar el rol de las enzimas involucradas en la replicación del ADN de su cuerpo y por tanto, favorecer mutaciones y la aparición de cáncer.
 
La mayoría de caficultores analizados usa productos como el glifosato que estudios epidemiológicos previos, también citados en el estudio, relacionan con un mayor riesgo de linfoma no Hodgkin y leucemia. Precisamente, el pasado 10 de agosto un jurado de San Francisco, Estados Unidos, ordenó a Monsanto pagar una indemnización de casi US$290 millones a un ex jardinero que adujo haber contraído linfoma no Hodgkin tras haber usado durante varios años en sus fumigaciones un herbicida de esa multinacional que contiene glifosato.
 
“Nuestros resultados demuestran de manera impresionante que la exposición a una mezcla de agroquímicos puede tener consecuencias para la salud a largo plazo y sugiere que los usuarios de pesticidas podrían tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer”, afirma el estudio publicado en la Revista Environmental Research and Public Health. 

Uno de los autores, Hanns Moshammer reconoció a SciDev.Net que estos hallazgos no fueron una sorpresa para él. Sin embargo, destacó que es un aporte científico para promover más atención sobre este riesgo. “Hasta donde sé, el hecho de que los pesticidas puedan favorecer el cáncer no está muy bien establecido”, remarcó.
 
Según él, hasta ahora las referencias sobre la relación plaguicidas del café y cáncer que ha hecho el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) se basan principalmente en estudios experimentales en células y animales.
 
Reconocer esta problemática puede hacer que se ponga más atención en el cumplimiento de medidas de seguridad ocupacional, opina.
 
“Nos enfrentamos al problema de que los estudios de campo en las áreas menos desarrolladas son escasos y no son muy fáciles de realizar: sin energía eléctrica, sin refrigerador, por lo que no hay posibilidad de almacenar muestras de sangre. Tampoco hay registros sistemáticos, por lo que no hay posibilidad de hacer una cohorte o un estudio de casos y controles. Por lo tanto, decidimos analizar un marcador temprano de daño celular a partir de un material de fácil acceso”, explicó.

Como el 90 por ciento de los cánceres tiene origen epitelial, decidieron usar la mucosa bucal como el sitio idóneo para buscar cancerígenos inhalados o ingeridos. Además, esta prueba es de bajo costo y eficiente en lugares donde hay difícil acceso y se carece de electricidad para almacenar muestras.
 
La agrónoma Hortensia Solís, quien lideró la primera certificación de café carbono neutro en el mundo, coincide en que hay poca ciencia sobre la relación entre plaguicidas del café y el cáncer. 
 
Ante los resultados de este estudio, destaca la urgencia de reforzar las medidas de seguridad en las fincas para evitar contacto directo con el material y disminuir o sustituir el producto por otro que no tenga tanto impacto. “Si la situación es seria, los gobiernos deberían considerar prohibir la entrada de estos químicos”, afirma.
 
“Sabemos que en América Central y del Sur (así como en Asia y África) se usan muchos pesticidas en gran volumen —incluso algunos prohibidos en EEUU y Europa— y los aplican con una protección personal deficiente de los trabajadores”, destaca Moshammer. De allí el valor para ellos de identificar la presencia de marcadores tempranos de daño celular provocado por los tóxicos en los trabajadores expuestos sin mascarillas ni guantes.

La agricultura orgánica de café también figura como parte de las alternativas que sugieren los autores. Sin embargo, la principal crítica de los productores ante esta propuesta es que no les resulta viable si no tienen un comprador seguro.
 
Para certificarse como orgánicos, tienen que dejar de usar plaguicidas por lo menos tres años. Durante ese periodo sin plaguicidas el rendimiento de las plantaciones se reduce, pero no pueden vender más caro porque no tienen la certificación. Cuando finalmente la obtienen, el precio del café orgánico es más alto y no siempre es fácil de colocar.
 
El empleo de plantas resistentes a la roya de café importadas de otras latitudes es un plan que se hace ya en este país, según el Instituto Dominicano del Café. De esta manera, se disminuye el uso de plaguicidas.